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En CEIVA hacemos todo lo posible por llevar nuestro propio IPC (Índice de Pecio al Consumidor), de los diferentes productos, con el fin de que nuestros ajustes estructurales de costos se hagan apegados a nuestra realidad económica interna institucional y no ajustado a referentes externos genéricos no vinculantes, que igual se toman en cuenta como referentes, pero netamente comparativos.

El IPC es un índice económico que refleja la valoración que se hace de los precios de un predeterminado conjunto de bienes y servicios (conocido como “canasta familiar” o “cesta familiar”), determinado sobre la base de una encuesta continua de presupuestos familiares (también llamada “encuesta de gastos de los hogares”), que una cantidad de consumidores adquiere de manera regular, y la variación con respecto del precio de cada uno, respecto de una muestra anterior. Este índice mide los cambios en el nivel de precios de una canasta de bienes y servicios de consumo adquiridos por los hogares. Se trata de un porcentaje que puede ser positivo (lo que indica un incremento de los precios) o negativo (que refleja una caída de los precios).

En Venezuela, históricamente, este índice era responsabilidad del Banco Central de Venezuela (BCV), que tiene establecido en la Constitución esta responsabilidad, que es la de informar a los venezolanos, cifras que son necesarias para que las empresas, el gobierno, y las personas sepan y tengan conocimiento del desempeño de precios de la economía. Pero en la era Revolucionaria-PSUVista-Chavista-Madurista, en la que la autonomía de esta institución ha sido secuestrada y por tanto, no está garantizada, además por la opacidad que caracteriza al régimen, para tratar de ocultar las dimensiones de la crisis económica por ellos creada, estas cifras se han dejado de publicar regular y legalmente. La Asamblea Nacional en manos del sector opositor democrático, desde una amplia e histórica victoria en las elecciones parlamentarias celebradas en diciembre 2015, creó en diciembre 2016, su propio indicador (INPCAN: Índice Nacional de Precios al Consumidor de la Asamblea Nacional).

Por nuestra parte, hemos elegido un producto que es el más recurrentemente adquirido (frecuencia semanal), por lo que se puede documentar su precio con detalle a lo largo del año escolar, además de ser un producto que seguramente es igualmente adquirido por muchas familias o pueden verificar su precio en su entorno inmediato. Este producto es el Botellón de agua potable (BAP), el cual compramos a un camión distribuidor fijo, que es el que nos ha dado mejor relación precio, calidad y seguridad del servicio.

A continuación, compartimos nuestros registros, que conforman un IPC CEIVA del BAP, como referente económico estructural, con cifras veraces de nuestra realidad concreta, útil para análisis y comparativas económicas.