A manera de reseña histórica institucional, podemos decir que nuestro origen se remonta igualmente que las familias, a lo personal, lo que fuimos antes: un par de personas (Fausta Ponce de León y David Payá Pinto), que actualmente viven juntos como pareja, profesionales de la educación (Lic. en Educación Inicial y Lic. en Educación Integral, respectivamente), que tuvieron el proyecto en mente hace varios años, cada uno por su cuenta y aún sin conocerse, en sus respectivas ciudades de residencia en esos momentos (Maracaibo Edo. Zulia para Fausta y Maracay Edo. Aragua para David). Proyectos personales que no pudieron verse cristalizados en esos momentos por diversas razones, que tuvieron que esperar el paso del tiempo, el cruce de caminos en Caracas y la conformación de una relación de pareja en 2010, para sumar esfuerzos y finalmente, ver concretado un sueño profesional y un estilo de vida particular mediante una empresa familiar: CEIVA.

Fuimos por tanto un proyecto que ha estado en la mente de sus fundadores desde hace cierto tiempo, como un ideal y un anhelo: tener su propio colegio, que se ha concretado ya en algo real, luego de unir iniciativas, experiencias y recursos, con mucho trabajo y esfuerzo de por medio, en torno a una empresa familiar privada de servicio escolar en el ámbito de la educación inicial.

Fue a mediados de 2010, cuando se recuperó la propiedad Quinta Villa América, nuestra actual sede, que pertenece a la familia desde hace algunas décadas, y estuvo muchos años alquilada en su totalidad a una reconocida institución  que atendía niños especiales (CEPIA). Son una de esas casas de dos plantas construidas en San Bernardino a mediados del siglo pasado, muy grandes, que para una familia pequeña como la nuestra, y en medio de una crisis económica que ha marcado a Venezuela durante este periodo complejo en el cual nos tocó emprender, invita a buscarle uso comercial, para contribuir con las finanzas y su propia recuperación, pues toda casa con sus años encima, requiere mucho trabajo de recuperación y mantenimiento.

Ya en 2011, luego de un acondicionamiento preliminar, se decidió alquilar la planta baja a terceros para uso comercial exclusivo de un Centro de Educación Inicial, mientras se hacía el punto comercial, se continuaban con algunos trabajos de recuperación y remodelación, mediante la modalidad de autoconstrucción, y se cerraban algunos compromisos laborales  externos. Ya se tenía en mente desde esas fechas, algún día asumir nosotros mismos las riendas de nuestro propio negocio familiar en ese ramo educativo, para ofrecer a otras familias ese servicio que tanto necesitan, que alguna vez nos tocó a nosotros mismos buscar para nuestros hijos.

Fue a mediados de 2013, cuando entramos en otro nivel de planificación más concreto, comenzamos a trabajar de lleno con el proyecto, formalizando la constitución de nuestra razón social, la Asociación Civil de Educación Inicial Veneciuela de América (ACEIVA), iniciando las inversiones para realizar las adecuaciones necesarias en la planta física, solicitando los permisos requeridos, organizando la adquisición de los recursos, medios y materiales necesarios para la adecuada atención pedagógica de los niños a recibir. Todo esto ha sido cuesta arriba por ser estos años muy complejos, particularmente marcados por una situación país bastante difícil, donde la palabra crisis identifica mucho el acontecer vivido y sufrido, más allá de lo económico, pero ha valido la pena el esfuerzo. La idea principal del proyecto siempre fue ofrecer un servicio de calidad, TODO incluido, en un Centro de Educación Inicial cuyo principio general y finalidad fuera la de contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los niños y niñas.

Fue desde inicios del año 2014 que entramos en la recta final, continuando los trabajos (todo hecho por nosotros mismos mediante autoconstrucción) y las gestiones. A mediados de abril 2014 los arrendatarios entregaron el inmueble, por lo que empezamos a concretar los trabajos de mejoramiento de la infraestructura preliminares, decididos a iniciar actividades por primera vez en el año escolar 2014-2015 (septiembre 2014), y es en esta parte de la historia, donde nuestros primeros usuarios, como personas interesadas y necesitadas de nuestros servicios, entraron a formar parte de este proyecto, para que desde lo que fuimos, construir lo que somos y seremos, no tanto por nosotros como personas e institución, ni por los primeros usuarios que tuvieron la confianza de creer en nosotros, sino por esas personitas, los niños, que merecen formar parte de una historia feliz, para lo cual necesitan atención (pedagógica, higiénica, entre otras), cuidado (físico, alimentario, entre otros) y mucha dedicación y cariño. Sabemos como padres, que muchas veces nuestros compromisos laborales o de otra índole, nos colocan en un terrible conflicto entre atender nuestros asuntos (de los cuales depende el bienestar familiar) y atender a nuestros hijos, haciendo lo que se puede con el poco tiempo disponible, pero nosotros, queremos lo que hacemos y hemos decidido dedicar todo nuestro tiempo, a los que poco tiempo tienen para sus hijos, para que estos, sigan contando con toda la atención que merecen. Por eso que fuimos: padres que vivieron esos conflictos, que deseamos contar con un servicio profesional ideal para nuestros hijos; por lo que somos: profesionales de la educación experimentados dispuestos a ofrecer un buen servicio; es que estamos seguros de lo que somos y seremos: “El lugar ideal para el desarrollo integral de tus personitas favoritas”.